Entrevistas

Entrevista de Jorge Werthein para a TV Senado

 
Brasil ainda não vê educação como prioridade

Entrevista de Jorge Werthein para a TV Estadão, 17 de Junho de 2009

"Todos concordam com a importância da educação, mas o Brasil ainda não criou políticas de longo prazo, acima de governos e partidos" diz Jorge Werthein, diretor da Ritla e ex-diretor da Unesco no Brasil.

Veja o vídeo da entrevista:

Parte 1

Parte 2

Parte 3
 
Violencia armada en escuelas: diagnosticar para saber cómo actuar

Entrevista de Jorge Werthein para Gabriel Conte (desarme.org), 1º de março de 2005

    
La violencia, especialmente la violencia armada ha marcado la actividad escolar en países latinoamericanos como Argentina y Chile. Existe un antes y un después después de trascendentes hechos que dejaron muertos y heridos. El recuerdo de la masacre de Columbine en Estados Unidos, graficada mejor que nadie por el cineasta Michael Moore, ha marcado profundamente a los sistemas educativos y a las comunidades que los circunda en todo el mundo.

Es por ello que DESARME consultó, en la búsqueda de respuestas, caminos, tal vez de soluciones, al director de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en Brasil, Jorge Werthein.

DESARME – Entendemos que la educación puede ser una buena herramienta para afrontar las múltiples causas del delito creciente en los países latinoamericanos. Pero, ¿cómo se puede conseguir un equilibrio de convivencia en las escuelas para lograr que la calidad educativa no se vea deteriorada por ello? ¿Puede romperse ese círculo vicioso de la violencia?

Jorge Werthein – Desde hace algunos años, la Oficina de la Unesco en Brasil viene realizando investigaciones acerca de las violencias en las escuelas brasileñas. Hasta ahora, hemos podido identificar que hay problemas serios de convivencia dentro de las escuelas, que resultan en varias formas de agresión, tanto verbal, como moral y física. Lo interesante es que no está restringida a la relación entre pares, o sea, entre estudiantes, sino que tiene lugar también entre maestros y alumnos. Es de doble vía: docentes y estudiantes son a la vez agresores y agredidos. Nuestras investigaciones sugieren que ello es un síntoma de la falta de comunicación entre los actores sociales presentes en la escuela – como no se comunican, no hay entendimiento. Luego, surge el conflicto, que desborda en agresiones. Naturalmente, las causas de dicha ausencia de comunicación, tanto como los orígenes de la violencia, necesitan mayor estudio. Sin embargo, muchos expertos coinciden en que hay más violencia en la escuela cuando hay menos sentimiento de bienestar entre  alumnos y docentes. En el espacio escolar estaría una posibilidad de romper el círculo vicioso de la violencia. Convertir el aprendizaje y la permanencia en la escuela en una experiencia placentera es muy importante. Ello pasa por conferir centralidad al alumno en el proceso de aprendizaje, darle la sensación de avance y permitirle que se sienta cómodo en las aulas.

¿Hay recetas, acciones concretas en su experiencia que puedan aplicarse para disminuir la violencia escolar?

No considero que haya recetas infalibles – algo que se pueda aplicar y que lleve necesariamente al fin de la violencia escolar. Hay sí experiencias exitosas que merecen atención y que pueden ofrecer alternativas viables para cambiar la realidad en las escuelas en todo el mundo. Una de esas experiencias es la del Programa Abriendo Espacios en Brasil, una iniciativa de la Unesco, llevada a cabo en asociación con el Ministerio y las Secretarías de Educación de varios Estados en Brasil. La idea es abrir las escuelas durante  los fines de semana para la organización de diversas actividades extracurriculares, tales como prácticas deportivas, talleres culturales o actividades de formación profesional. Con el apoyo de voluntarios y profesionales de la propia comunidad próxima a la escuela, estas actividades, abiertas a la participación de todos, permiten el fortalecimiento de las redes sociales. En otras palabras, favorece la comunicación entre los actores que conviven dentro y fuera de las escuelas. Las mejorías son claras. En las escuelas que participan del programa, se ha logrado disminuir sustancialmente los índices de criminalidad. Se nota también una mejoría en los desempeños de los alumnos en aula. Esta experiencia se está ampliando y el objetivo es extenderla a todas las escuelas del sistema público brasileño. La experiencia ha atraído la atención de otros países, como Argentina.

¿Existe un vínculo entre la violencia escolar y la violencia que se da en la sociedad?  

Sí, dicho vínculo existe, pero la cuestión es más compleja que eso. La escuela es un espacio social y es afectada por varios fenómenos de la sociedad en la cual está inserida. La reproducción del crimen organizado, el tráfico de drogas, las agresiones entre parejas, por ejemplo, son fenómenos que pueden a veces ser observados dentro y fuera de las escuelas, interfiriendo en determinados establecimientos de la enseñanza. Sin embargo, muchas personas – los propios profesionales de la educación – tienden a “externalizar” el problema de la violencia en las escuelas o a “naturalizarlos”; eso es grave. Entender la escuela como espacio de reproducción de comportamientos que tienen su origen fuera del ámbito escolar es importante sólo si, al mismo tiempo, se considera el papel social de la educación, del educador y de la escuela en la corrección de dichos comportamientos. No se pueden permitir determinismos. Por otro lado, hay determinados tipos de comportamiento y situaciones que se generan en la escuela que tienen que ver con la distribución de los roles sociales, con las relaciones de autoridad y poder. Estos comportamientos y situaciones también pueden ser causas de violencia y merecen, por lo tanto, la atención del educador. Una vez más, es fundamental que el educador esté conciente de su papel social, en la promoción de comportamientos y valores que se reproducirán a lo largo de toda la vida del ciudadano.

Algunos hechos paradigmáticos marcaron 2004 en cuanto a violencia en las escuelas, aunque el origen de esos hechos no haya estado estrictamente dentro de la escuela y nos referimos a la masacre de Carmen de Patagones y al de Chile, donde alumnos mataron a sus compañeros. ¿La violencia nació ese año, se propagó, creció o simplemente se puso de manifiesto? ¿Desde cuándo puede decirse que se viven climas de violencia en las escuelas de Mercosur, para acotar el área de estudio?

No se puede decir si la violencia nació, se propagó o creció en el último año. No es posible decir cuándo tuvo origen el fenómeno analizado. El objeto de estudio “violencia en las escuelas” se va modificando en el tiempo. La violencia se define social y históricamente. Lo que hoy se llama violencia en una escuela brasileña, puede que, en otro tiempo, no se identificaba como tal. Acuérdese que, no hace mucho tiempo, el castigo corporal del alumno por parte del docente era una práctica usual, mientras hoy se la considera inaceptable. Mensurar la violencia, por lo tanto, es algo muy complejo, quizás poco relevante. Lo que sí es fundamental es reconocer los rasgos de la violencia en las escuelas de hoy, estudiar sus causas y explorar estrategias para combatirla.  Las tragedias de Carmen de Patagones y de Chile, tanto como la de Estados Unidos o Brasil, llaman nuestra atención para las consecuencias extremas de situaciones de violencia dentro de las escuelas. En nuestras investigaciones en escuelas brasileñas vemos, por ejemplo, que las agresiones verbales se tornaron más frecuentes y que la violencia entre maestros y alumnos es bidirecional. Dichos rasgos reflejan valores vigentes en la cotidianidad y sugieren problemas en las relaciones que se forman dentro de las escuelas. Si se logra trazar un diagnóstico de la violencia en las escuelas, se puede actuar más eficazmente para combatirla. Estamos avanzando hacia eso, pero no existe aun un diagnóstico satisfactorio acerca de este problema en el mundo.

¿Cuánto aportan a esa violencia la proliferación y fácil acceso a las armas de fuego por parte no solo de jóvenes sino de adultos?

El fácil acceso a armas de fuego sirve en parte como explicación de las tragedias nombradas anteriormente. Si los chicos no tuvieron acceso a dichos dispositivos, jamás se hubiera llegado a consecuencias tan fatales. Pero no basta limitar el acceso de los chicos a las armas de fuego – lo que está prohibido en todo el mundo, al menos formalmente. Los niños, sobretodo cuando más chicos, tienden a replicar los comportamientos de sus padres. Si sus padres tienen un arma dentro de casa, el mensaje que se pasa al niño es que uno tiene derecho a defenderse con un arma de fuego, aunque eso implique quitarle la vida a alguien. Ese es un valor que va en contra de los principios democráticos del imperio de la ley y que alimenta un sentimiento de inseguridad entre todos – incluso entre los portadores de armas de fuego. Por ello se hace importante promover el desarme y sacar de manos civiles dispositivos hechos para matar.  

Las ONGs argentinas vienen trabajando desde hace tiempo en propuestas de planes de desarme. La única experiencia en ese país es la provincia de Mendoza. Desde el año 2000 vienen proponiéndolo a la Nación. Y ahora parece que hay interés. ¿Augura Ud. Éxito a esa propuesta?

Naturalmente. El Gobierno de Argentina se ha mostrado muy interesado en promover un Plan Nacional de Desarme, similar a la experiencia brasileña. Hemos tenido, en la Unesco, la oportunidad de acompañar e incluso intermediar intercambios entre autoridades de los dos países en ese sentido. He tenido también la satisfacción de acompañar por medio de la prensa argentina un debate bastante interesante acerca de la mejor manera de promover uno de los elementos de dicho Plan – el canje voluntario de armas. Ello prueba no solo que el Gobierno está tratando del tema, sino que también la sociedad está activamente involucrada; eso es fundamental. El Plan de Desarme de Brasil está obteniendo inmenso éxito y no hay razones para pensar que lo mismo no sucedería en Argentina. La violencia en los dos países sigue un mismo estándar que se observa también en muchos países de América Latina: está más concentrada en los centros urbanos, afecta sobretodo a hombres jóvenes con menos de 25 años, que son también las principales víctimas de ataques con armas de fuego, se relaciona al crimen organizado y se agrava ante el deterioro de la situación socioeconómica. Esa similitud favorece la adopción de estrategias similares. Aun más importante: la cercanía entre Brasil y Argentina y la internacionalización de la violencia requieren que se lleve a cabo una estrategia conjunta de combate a la violencia en toda la región – el desarme civil incluido. Creo que se camina hacia ello.

¿Cómo ve el desarrollo del Plan de Desarme de Brasil?

Lo veo muy bien. El Plan de Desarme Brasileño es un buen ejemplo de estrategia integrada, que propone medidas en el corto, mediano y largo plazo. Se inscribe en un marco legislativo muy bien elaborado que le da más fuerza. Engloba acciones preventivas y combativas y favorece comportamientos positivos. Véase por ejemplo el canje de armas. Se dio a la sociedad la oportunidad de entregar voluntariamente sus armas, la mayoría de ellas ilegales, sin que se preguntara su origen o utilidad. Las armas se cambian por un valor en dinero, que varía entre 100 y 300 reales brasileños según el tipo de arma. Cualquier persona puede entregar el arma, bastando para eso llenar una hojita que le permite hacer el traslado del arma hasta el local de canje. Pero el canje voluntario de armas tiene duración limitada. Aunque ante su éxito – más de 200 millones de armas recogidas – el Gobierno decidió extender el período de acopio, luego del fin de esa etapa, una legislación mucho más severa entra en vigor, restringiendo aun más la posesión, el porte, la venta y el uso de armas de fuego. Paralelo a eso, se hace hincapié en concienciar a la población sobre la importancia del desarme civil en la promoción de la seguridad. Así, por ejemplo, se promovió el Desarme de Niños, mediante el cambio de juguetes bélicos por otros no violentos. Están involucrados los tres Poderes – Ejecutivo, Legislativo y Judicial – el sector privado, la sociedad civil organizada. Se cuenta con el apoyo de los medios y de los ciudadanos. El involucramiento de todos deja claro que el problema de la seguridad concierne a todos los ciudadanos, creo que esa es una de las claves del éxito brasileño.

¿En qué puntos del plan de acción de un plan de este tipo pondría Ud. el acento?

Para el éxito de cualquier plan de acción que se destine a dar fin a la inseguridad, es preciso el reconocimiento de las múltiples causas de la violencia. Ello exige la elaboración de una estrategia integrada, que actúe al mismo tiempo y de manera coordinada en diversos frentes. Es esencial que no se restrinja la seguridad a una cuestión de policía. Es también y fundamentalmente una cuestión de educación, así como de garantías institucionales, de acceso a servicios básicos, de empleo, entre otros. Si se desea que los resultados sean sólidos y duraderos, hay que asegurar un papel prioritario a la educación: es ella la herramienta más eficaz en la construcción de una cultura de paz.

¿Cree que la educación puede cumplir un rol importante en la reversión de los problemas de inseguridad? ¿Cómo?

No tengo dudas en cuanto a la importancia de la educación en la reversión de los problemas de inseguridad. Dice la carta constitutiva de la Unesco que, “puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. Considero esa afirmación verdadera y la educación es una de las maneras de llegar a la mente de hombres y mujeres. Así se diseminan, crean y promueven valores y comportamientos para la paz. La educación debe permitir al ser humano desarrollar las competencias necesarias para el debate y el razonamiento, debe incentivar la tolerancia y el respeto, valorar la diversidad y la pluralidad cultural. Además de ese impacto directo, la educación produce efectos sobre otros dominios de la vida cotidiana que pueden incidir de manera favorable en el combate de la inseguridad, por ejemplo, por medio de la formación de la conciencia ciudadana y la capacitación profesional. La educación debe desarrollar en el individuo las competencias necesarias para la vida, permitiéndole no solo insertarse efectivamente en la sociedad, en cuanto ciudadano participativo, sino también aprender a lo largo de toda su existencia. Sin embargo, no podemos permitirnos caer en idealismos. La educación es fundamental y merece ser tratada con prioridad, pero no es suficiente para poner fin a la inseguridad. Debe ser un componente esencial de una estrategia integrada.

¿Es optimista con respecto a que se avance en la superación de la violencia? ¿Qué decisiones y acciones son clave para ellos de parte de la sociedad, los gobiernos, los entes estatales y privados y la sociedad civil organizada desde su punto de vista?

Sí, soy optimista. Superar la violencia no es una tarea sencilla, pero es un desafío por el cual urge luchar. La principal decisión tiene que venir de todos en conjunto – sociedad civil, gobierno, sector privado – y consiste en apostar en la promoción de una cultura de paz como la estrategia de salida a esa situación de inseguridad. En esa estrategia, cada uno tiene su responsabilidad. El Gobierno tiene que garantizar la seguridad de los ciudadanos por medio de las instituciones legales. La sociedad civil debe apoyar al gobierno y rechazar las falsas garantías de seguridad, basadas en supuestos derechos individuales: el desarme de la población civil es muy importante. El sector privado tiene que asumir sus responsabilidades sociales y explorar las muchas maneras por las cuales puede contribuir para el bienestar de la sociedad. Los empresarios tienen que entender que la seguridad favorece también a sus negocios. Hay que garantizar que todos estos actores estén en constante diálogo y que actúen coordinadamente dentro de un marco estratégico para revertir la violencia y promover la paz.
 

A Educação e a Construção do Futuro - O Negócio é Conjugar Capitais Certos

Entrevista de Jorge Werthein publicada em Outubro de 2003 na Revista Rumos Economia & Desenvolvimento para os Novos Tempos, Ano 27 Nº 211

Rumos - A educação promove desenvolvimento econômico social?

Werthein - Chega a ser redundante tratar disso. Rios de tinta e milhares de boas pesquisas mostram os efeitos econômicos e sociais da educação. Nenhum país conquistou o desenvolvimento sem uma educação básica de qualidade amplamente democratizada, nos termos dos ideais das Revoluções Francesa e Americana. Num mundo em que o conhecimento é o motor das economias, mesmo países agroexportadores não conseguem conquistar seu lugar ao sol sem uma força de trabalho qualificada. Por outro lado, a educação, as pesquisas evidenciam, contribui para a distribuição de renda e ainda tem profundos efeitos sobre a cidadania, a saúde, a proteção do meio ambiente e muitas outras áreas. Quanto vale a educação de uma jovem mãe que salva o seu bebê da morte por diarréia, e que ajuda essa criança, mais tarde, a alcançar escolaridade superior à dela? A questão é que há um viés ideológico contra a educação, por ela ser perigosa, em especial quanto à conscientização das populações e à distribuição de renda.

Rumos - Qual o papel do Estado na disseminação da educação?

Werthein - o Estado, na mundialização, continua a ter amplas responsabilidades sociais, inclusive no financiamento. Sofreu, no entanto, grandes transformações, em especial com a crise do chamado Estado do bem-estar social, e não é mais todo-poderoso. Ao contrário, precisa trabalhar em solidariedade com a sociedade civil. No caso da educação, direito e dever de todos, o desafio é demasiado complexo para ser enfrentado apenas pelo Estado. Daí a idéia de amplo pacto educativo, defendida pela Unesco, e que pode, congregando as forças sociais, fazer os planos saírem do papel, tomando-se realidade. A missão do Estado é, sem dúvida, de liderança e financiamento, mas também de parceria na qual o terceiro setor não é um mero executante de ações estatais, mas se constitui num sócio das decisões, de modo que as políticas sociais surjam de uma rede de relações.

Rumos - Uma parceria público-privado realmente eficaz é possível?

Werthein - o mercado tem grandes méritos, mas suas forças devem ser tratadas com grande cuidado, sobretudo em sociedades marcadas pelas disparidades. A mão invisível costuma agravar estas últimas, como se conhece pelos exemplos da Revolução Industrial e da mundialização. A parceria deve ser estabelecida, em especial! com o setor não estatal não voltado para o lucro, que reinveste os seus resultados, conforme a Constituição brasileira.

Rumos - O investimento em educação é, de fato, o único capaz de reverter o quadro de injustiça social com que o Brasil se defronta?

Werthein - Economistas competentes fazem a projeção do que aconteceria com a distribuição de renda, se melhorasse a distribuição da educação de qualidade - de qualidade, frisemos - e obtêm resultados muito positivos. É claro que, sozinha, a educação não produz milagres. A crise do emprego e do trabalho, no planeta, não foi criada pela educação, embora esta seja um modo de enfrentá-la. No continente mais desigual do mundo, a América Latina, a educação tem amplo papel econômico, social e político, mas é preciso, também, uma constelação de políticas públicas, como as que se referem ao desenvolvimento econômico, ao comércio internacional, ao endividamento e assim por diante.

Rumos - Políticas compensatórias vinculadas à educação, tipo bolsa-escola, são eficazes
contra a injustiça social?

Werthein - O aprofundamento do hiato entre pobres e ricos, no mundo, precisa de estratégias firmes de enfrentamento. A bolsa-escola, cujos resultados têm sido pesquisados pela Unesco, é uma transferência de renda vinculada à educação. Há evidências de que, no Brasil e em outros países, ela é efetiva para manter a criança na escola, reduzir o trabalho infantil, diminuir as taxas de abandono, melhorar as relações entre homens e mulheres e ampliar as oportunidades para o futuro. Não se trata de simplesmente dar o peixe, mas de condicionar a entrega do peixe ao desenvolvimento da capacidade de pescar. É evidente que a promoção das crianças e jovens assim escolarizados depende de outras políticas públicas, em especial as que permitam expandir e aperfeiçoar as oportunidades de emprego e trabalho. O Brasil precisa continuar no rumo de fortalecer a integração entre as políticas sociais. Ele é conhecido da literatura especializada como um país que não gasta pouco na área, mas tem baixa eficiência, problemas de focalização e, sobretudo, apresenta compartimentação de ações. É necessário, pois, mais recursos e uma mudança paradigmática de atuação e também de mentalidade.

Rumos - Como o senhor vê o analfabetis- mo no Brasil, e que política deve ser implementada para erradicá-lo?

Werthein - O analfabetismo, em meio às sociedades letradas, já foi comparado à cegueira, à mudez e à surdez. No Brasil, ele tem recuado, em termos percentuais. Ainda assim, vitima um contingente de vários milhões de pessoas. A educação produz efeitos a longo prazo. Por isso, há que atuar em várias frentes. Uma delas é a educação de jovens e adultos inserida no contexto do desenvolvimento e da cultura da comunidade. O efeito vem em menor prazo, mas é necessário velar para que tais populações não regridam ao analfabetismo. Para isso, são necessários programas educacionais pós-alfabetização e do incentivo geral à leitura. A outra frente de trabalho é o ensino fundamental regular, com acesso democrático, continuidade de estudos e, sobretudo, qualidade. Quando o ensino das crianças falha produzimos analfabetos funcionais, o que leva o Brasil a viver enxugando gelo. Conforme o pacto de Dacar, a alfabetização e a educação para todos devem se inserir na luta contra a pobreza e contar com a participação das forças vivas da sociedade.

Rumos - Em que nível do processo educacional o Estado deve centrar as forças, em termos de políticas públicas e de aplicação de recursos?

Werthein - A educação superior, a pesquisa, a ciência e a tecnologia conduzem à formação de quadros superiores e a uma produção intelectual que afirma e dá identidade ao país. Num processo selvagem de " globalização e tratamento da educação. como mercadoria, pode-se gerar um apartheid intelectual entre os Hemisférios Norte e Sul. Portanto, é preciso preservar a educação superior. No entanto, as desigualdades sociais requerem todo o esforço na educação básica, democrática e de qualidade, inclusive a infantil, sobretudo quando esta se destina a grupos social- mente vulneráveis. Aliás, como a educação é um sistema, a má educação básica é também um mau sustentáculo da educação superior. Tanto que, segundo as pesquisas, nenhum país se desenvolveu sem amplo acesso da maioria da sua população à educação básica de qualidade. Há uma necessidade de uma política integrada de educação.

Rumos - Que papel o Estado deve exercer na fiscalização da qualidade do ensino? Deve fazer isso diretamente ou via parcerias público-privadas?

Werthein - o Estado não deve fiscalizar, mas avaliar. E esse processo de avaliação, para resultar em crescimento dos profissionais e das instituições, deve ser um trabalho desenvolvido em conjunto. Não pode ser impositivo e autoritário, mas dialógico; firme, no entanto, na defesa do que a Constituição situa como padrão de qualidade. Isso também vale para a educação pública e para a particular, porque ambas, na verdade, são públicas, dividindo-se em governamental e não-governamental.

Rumos - Qual o central, na educação da criança e do jovem, com vistas à sua adequada inserção no processo de desenvolvimento econômico e social?

Werthein - É o conjunto dos quatro pilares da educação para o século XXI, conforme o Relatório Delors, solicitado e patrocinado pela Unesco: aprender a aprender, aprender a fazer, aprender a conviver e aprender a ser. Isso significa uma associação de formação e informação, de valores e conhecimentos, numa perspectiva dinâmica. Se a média de vida aumenta cada vez mais, as pessoas precisam aprender a aprender, inclusive a lidar com circunstâncias históricas as mais diversas. É o que, no início do século passado, o educador Kilpatrick chamava de educação para uma civilização em mudança. De lá para cá, esse ritmo aumentou consideravelmente.

Rumos - Que tipo de relação o Estado deve ter com o ensino universitário: deve provê-lo direta e gratuitamente, ou estabelecer parcerias público-privadas?

Werthein - Todas essas são alternativas válidas e, em diversos países, têm da, certo. A Unesco está cooperando com um grande debate sobre a universidade brasileira, promovendo, em cooperação com o MEC, eventos internacionais para discuti-Ia. Sem dúvida, a gestão e o financiamento estarão envolvidos nessa agenda e caberá à sociedade, por meio dos SI representantes, indicar as decisões mais apropriadas.

Rumos - No tocante à formação de cérebros, via mestrado, doutorado e pós-doutorado, isso compete, no Brasil, ao Estado ou ao mercado?

Werthein - A Constituição brasileira é clara quanto à liberdade de ensino, inclusive a de iniciativa particular, desde que a qualidade seja adequada. A exclusividade do Estado ou do mercado são posições extremas de um pêndulo que não têm mais lugar no mundo. A palavra de ordem é a união de esforços, a conjugação do que se tem de melhor para obter resultados que garantam um lugar ao sol, no mundo, especialmente para os países em desenvolvimento.

Rumos - A qualidade do ensino universitário está ligada à pesquisa científica e tecnológica; de que forma o Estado deve atuar em relação a isso?

Werthein - o Estado precisa atuar fixando políticas e como financiador. No primeiro caso, políticas públicas surgem do diálogo e da união de esforços, para haver viabilidade. Especialmente num país em desenvolvimento, o Poder Público precisa assumir um papel de estimulador e provedor de recursos.

Rumos - Qual o verdadeiro papel da tecnologia na educação contemporânea? Em economias menos evoluídas, como o Brasil, como prover a educação desse tipo de recurso?

Werthein - A tecnologia é muito importante, mas não substitui o professor, a não ser que este se reduza ao superado papel de transmissor de informações. No caso do Brasil, mecanismos como o do Fundo de Universalização dos Serviços de Telecomunição (Fust) são extremamente interessantes. Desejamos que sejam logo desatados os nós jurídicos para que o Brasil tenha condições invejáveis na luta contra o divisor digital, isto é, a exclusão de grande parte da população em face das novas tecnologias da informação e da comunicação.

Rumos - A educação é um instrumento eficaz no sentido de evitar a vinculação do jovem à violência e à droga? De que forma ela pode, efetivamente, cumprir esse papel?

Werthein - A educação que faz sentido para crianças e jovens, enraizada na sua cultura, é um meio para desenvolver valores. Hoje, com as mudanças sofridas pelas famílias, que convivem menos tempo, produzindo o chamado déficit de socialização, a escola passa a ter uma responsabilidade muito maior, a que não pode fugir. Os problemas da sociedade entram na escola, que deixa, para surpresa de muitos, de ser um oásis. A instituição educacional precisa ser sensível a questões como as drogas, as violências e a AIDS; não pode ser o lugar apenas da cognição, mas também do sentimento, da emoção, da diferenciação do certo-errado, falso-verdadeiro, belo-feio. Associando a educação, a cultura, o esporte e o lazer, o programa Abrindo Espaços, promovido pela Unesco, tem conseguido, a baixíssimo custo por aluno, reduzir as violências em escolas e comunidades de baixa renda. Para isso, abrem-se os estabelecimentos de ensino nos fins de sema- na, que se tomam, assim, verdadeiras casas da comunidade, criando as mais variadas oportunidades para que os alunos, suas famílias e vizinhos se expressem e tenham novas vivências.

Rumos - Quanto à inserção do homem no trabalho, a educação profissional é uma função do Estado ou do mercado?

Werthein - O trabalho é pertinente a todos, entre eles, pobres e excluídos. Segundo a Conferência de Seul, realizada pela Unesco, a educação profissional deve se fundamentar numa cultura educativa compartilhada por indivíduos, empresas, diferentes setores econômicos e todas as instâncias publicas. Essa cultura deve capacitar o individuo a assumir uma responsabilidade cada vez maioria gestão dos seus conhecimentos e na sua aprendizagem independente. Essa cultura compartilhada tem implicações no financiamento da educação profissional que precisam, na medida do possível, ser repartidas entre diversos agentes. Portanto, a educação profissional envolve a cooperação entre os diversos atores envolvidos. Tendo em vista as desigualdades sociais, em especial nos países em desenvolvimento, não pode ficar somente o sabor das forças de mercado, o Estado precisa ter um papel regulador e, em certos casos, de executor.

Rumos - Educação e cultura têm uma vinculação umbilical. Como essas duas políticas devem se entrelaçar com vistas a um padrão de desenvolvimento sustentado e sustentável?

Werthein - A cultura é semelhante ao jardim. O homem cria esse ultimo como expressão do seu modo de pensar, agir e sentir. A educação transmite a cultura de uma coletividade e, ao mesmo tempo, contribui para a sua formação.Como o desenvolvimento inclui não apenas o ter, mas sendo integral e sustentável, o ser -e o aprender a ser -, educação e cultura devem andar de mãos dadas. A cultura não deve ser confundida apenas com a sua parte erudita, mas com o todo da criação humana.

Rumos - Que relação deve ter a política educacional com a valorização do meio ambiente?

Werthein - A valorização do meio ambiente envolve vários níveis de ações, inclusive as educacionais. Cabe a educação, inclusive à escola, semear o respeito pelo ambiente, por meio da transmissão de valores e pela formação de atitudes e comportamentos. É na mente dos homens que são gestados os acontecimentos históricos e não fora dela.

Rumos - O crescimento econômico, no Brasil, pode ser retomado sem a educação?

Werthein - Pode. Houve muitas conjunturas favoráveis na história do Brasil, inclusive nas suas economias agro-exportadoras, em que rios de dinheiro correram pelo país, como o café, a borracha, o açúcar. No entanto, nada disso criou profundas raízes, nem as riquezas foram distribuídas, precisamente por se tratar de crescimento e não de verdadeiro desenvolvimento, com alterações estruturais da economia e da sociedade. O desenvolvimento sustentado e sustentável requer novos valores e competências, para elevar a produtividade e distribuir os frutos do desenvolvimento. Sociedades com educação elitista tendem a conceber a teoria do bolo: é preciso crescer primeiro, para depois dividi-lo pelos convidados da festa. Todavia, isso não chega nunca a acontecer. O desenvolvimento pressupõe uma interação entre educação e condições econômicas. A primeira oferece pessoas conscientes e competentes, enquanto a economia abre espaços, cada vez maiores, na estrutura ocupacional, para que tais pessoas dêem o melhor de si, e recebam, conseqüentemente, suas recompensas em termos, inclusive, de renda. Por isso, não há regras fixas para a dosagem dos investimentos em educação e nos setores produtivos. Trata-se de uma rua de mão dupla: na medida em que um país tem pessoal já educado, é hora de investir pesadamente nas chamadas atividades produtivas. Se um país tem grande parte do seu povo formada de pessoas semi-analfabetas, o investimento maciço nas atividades produtivas poderá ser inútil, por falta de gente. A questão, hoje, é de pessoas bem formadas e não simplesmente diplomadas. Diplomas e certificados não correspondem sempre à qualidade.

Rumos
- Os investimentos em educação têm maturação prolongada ou causa impacto imediato no desenvolvimento?

Werthein
- Leva-se oito anos, no Brasil para formar um adolescente no ensino fundamental, 11 para completar o ensino médio e pelo menos cerca de 21 para formar um doutor. Em outros países, pode-se levar um pouco mais ou um pouco menos. A educação exige tempo. Quando se intervém na qualidade do ensino fundamental, por exemplo, o retorno e as repercussões sobre os níveis ulteriores de ensino serão demoradas. E claro que a educação de jovens e adultos provê resultados a mais curto prazo que o ensino regular. Por isso, a educação não pode esperar: é preciso agir o quanto antes, pois educar é muito diferente de produzir máquinas.

Rumos - Existe, no plano internacional, algum exemplo de sociedade bem desenvolvida com base em investimentos maciços em educação, que sirva de exemplo para o Brasil?

Werthein - o exemplo clássico do desenvolvimento apoiado na educação vem da Alemanha e do Japão. Ao terminar a Segunda Guerra Mundial, esses países estavam com o seu capital físico destruído. Parte, porém, das pessoas qualificadas e dos conhecimentos gerados estava viva. Com planos econômicos e investimentos adequados, foi possível a esses países se tornarem exemplos de sucesso. Outro caso é o da República da Coréia. Depois de enfrentar duas guerras, o país era mais pobre do que o Brasil da época. Foi então traçada uma estratégia de desenvolvimento que tinha como eixo a valorização educacional. Para isso o país procurou ampliar os recursos mais rápido que a expansão das matrículas, de modo que o valor por aluno aumentasse e se se traduzis em qualidade. O resultado aí está. Todos esses casos podem servir de inspiração para o Brasil. Numa outra situação, a Jordânia se preocupa profundamente com a qualidade da sua educação. Isso ocorre porque muitos dos seus trabalhadores encontram emprego fora das suas fronteiras e remetem recursos para as suas famílias. Se eles não tiverem uma boa educação, não conseguem empregos e entra menos dinheiro. É claro que cada país é um país. Em educação não existe roupa de tamanho único nem receita uniforme.

Rumos - Qual o peso do capital humano versus capital financeiro?

Werthein - o capital humano é tão indispensável quanto o financeiro. Novamente devemos pensar na rua de mão dupla, na indispensável interação entre ambos. O capital financeiro, desde que não seja volátil, mas de fato interessado no desenvolvimento da produção, é essencial para gerar empregos e trabalho. Contudo, se não houver pessoas com valores, atitudes, conhecimentos e competências não haverá como tocar a economia. Trazer pessoas de fora é possível, mas custa caro. De igual modo, se houver pessoas bem formadas em disponibilidade, mas faltar investimento para a geração de atividades econômicas teremos outro desequilíbrio lamentável. Evidentemente, há vários tipos de capital humano e financeiro. Da mesma forma que existe o capital aventureiro, interessado nos altos juros a curto prazo, há aquele que quer se enraizar. No tocante ao capital humano, também há pessoas que sabem fazer mui- tas coisas, mas não têm os valores, atitudes e consciência crítica para o desenvolvimento sustentável. É preciso que a rua de mão dupla estabeleça a comunicação entre os capitais certos.


* Jorge Werthein é Doutor em Educação pela Universidade de Stanford, EUA, e Representante da UNESCO no Brasil.